El oro de las minas puede servir a todas las naciones;
el oro que ha recibido la impresión de la moneda
no conviene más que a una sola.
Madame de Staël
Ceñida al marco postapocalíptico, Shiiva es un manga creado por dos autoras, Midly Anxious y Leafgilly, de Chile y Estados Unidos, respectivamente. Su primer tomo, compuesto de cinco episodios, un prólogo y cuatro yonkoma que dan fin al volumen, propone la supervivencia de dos chicas jóvenes, disímiles entre sí, en un mundo en plena reconstrucción aérea tras el colapso terrestre provocado por desconocidos parásitos come-cabezas.
Ubicada en Chile, la historia comienza con Mabu, una adolescente cuyos padres han tenido que abandonarla a su suerte debido al colapso del mundo, con nada más que una radio transmisor portátil e historietas. Esperando con diligencia a sus padres, Mabu es infectada por un parásito come-cabezas, de proporciones míticas en la obra, en una escena gráfica de dolor y llanto. Ante tal desesperación, Mabu encuentra consuelo tras dar con una desconocida voz en la radio.
Infectada y huérfana, Mabu pasa sus días hablando con una misteriosa voz que dice proceder de España, además de leer sus historietas con el clásico argumento del héroe, ficción que de manera quijotesca va formando su personalidad, expectativas y sueños. A pesar de haber sido poseída por un parásito, el rostro de Mabu es ciertamente adorable. Al respecto, su personalidad ingenua y bondadosa, sumado a su grácil y no humano aspecto visual contrasta con la otra protagonista de la historia, Shiva, asimilable a una vibra punk en su persona, amante del fuego.
Si bien ambas son marginales, Mabu y Shiva establecen de manera apropiada el contraste de personalidad, apariencia y ética entre ellas. Shiva constantemente desafía y violenta lo correcto. Engaña y se burla de Mabu, es frívola ante la muerte de civiles, incluido niños, pero no es una villana. El trabajo con su pasado, los primeros planos, el acercamiento a su sonrisa, miedo y resentimiento permiten al lector empatizar con la complejidad de Shiva. Después de todo, ambas terminan enfrentándose a microsociedades encarnadas por masculinos héroes patéticos que han sido infectados por entes con apariencia de pájaro.
Con facilidad, es posible detectar en Shiiva una alegoría del arte democrático chileno sin grandes deudas con su ascendencia. Alude a las formaciones estéticas con las visualidades japonesas, de familias no tradicionales, de solitarias tardes consumiendo ficciones preferentemente no occidentales, manifestando sus inquietudes en batallas visuales, desplazadas e incomprendidas por las grandes y deslucidas problemáticas nacionales.
Sin embargo, Shiiva es propiamente una ficción de su territorio. Como observa Francine Masiello, el relato nacional chileno ha tendido hacia micronarraciones truculentas. De este modo, el manga de Midly Anxious y Leafgilly también presenta cadáveres mutilados, fragmentos corporales y metáforas de la descomposición de aquella comunidad anhelada por los chilenos. Shiiva también se posiciona desde la subjetividad y corporalidad de los abandonados, en una época contemporánea signada por las problemáticas en torno al género y la institucionalidad del poder en su condición patriarcal.
No obstante, la apropiación del presente cosmopolitismo del manga permite una exploración simbólica refrescante para los cómics actuales. A través de lo visual, la marginalidad y el abandono son trabajados con la gracia y comedia del manga en la hipérbole de la espesura de los retretes en los que crece Mabu. Decenas de inodoros conectados por cañerías en edificios en ruinas. A su vez, las explosiones y la violencia gráfica son divertidas sin caer en la banalidad, en escenarios y gestos reconocibles para el espectador chileno como la aparición del Costanera, de un wate en viñeta abierta que cruza media página, banderas, nombres y la apariencia física de los personajes.
En definitiva, Shiiva consigue narrar una historia aprovechando la herencia cultural del manga. Es destacable la acción, el trabajo con los márgenes, viñetas abiertas y diagonales, el uso de splash page, sumado al carisma de los personajes en la expresividad de sus semblantes. Sólo es reparable o somero el trabajo con los fondos, a veces demasiado simplificados o en abuso de blancos, bastante aprovechable por ser una ficción que transcurre en los cielos tras el colapso del mundo del asfalto.


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