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    Eira & Brandwen: creando evocadoras historias visuales en una 3DS

    Frente al abismo de lo insignificante, son admirables aquellas creaciones artísticas que eluden la pretenciosa novedad y las grandes ornamentaciones técnicas que parecen demandar las producciones visuales que merecen atención. Eira & Brandwen (2024) traslada la confrontación independiente de los videojuegos al escenario artístico de las narrativas visuales. Su creadora, Funeralis, alias de Antonia Uribe, ha utilizado una Nintendo 3DS para sostener una conmovedora historia realizada en Flipnote Studio 3D.

    La estética de píxeles contrasta con la descuidada minuciosidad artesanal que tiene la faja del fanzine de Eira & Brandwen, escrita y realizada a mano con recortes, cinta adhesiva e ingenio por quien demuestra cariño en su ejercicio artístico. Un fanzine cosido con hilo vino tinto e impreso en un papel ahuesado que terminan dándole un acabado precioso al humilde trabajo del arte o literatura independiente.

    Cuando ya han comenzado a estriarse los beats melancólicos y el filtro de las televisoras de tubo, al igual que la imagen trillada de lo pixelado en obvia referencia ya demasiado masticada de los videojuegos de antaño, aparecen trabajos como Eira & Brandwen: una bella conjunción de doce ilustraciones urdidas con una narrativa elíptica sin materia verbal.

    Asumiendo el género femenino de las protagonistas, Eira & Brandwen narra el desplazamiento de dos mujeres jóvenes ante una caza de brujas. Ambas parecen escapar hacia una pradera con indicios del pretérito escenario bélico enunciado en armas, cascos y armaduras de acero abandonadas. Ambas experimentan este traslado geográfico ante la violencia sostenida por militares y acólitos como metonimias de la injusta institución patriarcal de ejércitos con biblias y armas.

    Destaca también la dualidad gráfica de los personajes y el escenario como elementos funcionales. Una chica en la pira, rodeada de sombras oscuras, comparte las vestiduras blancas con las protagonistas, cuyo semblante parece evitar con dolor la escena. Entre las protagonistas también destaca el contraste de su caracterización, como la distinción en el color de su cabello y ojos, sumado a la profesión religiosa de una de ellas. Luego, el fondo de los acontecimientos transcurre en una pradera como escenario dividido entre la pradera verde con totalidades amarillas y el celeste de los cielos habitado por nubes blancas y cándidos destellos solares.

    De todo el conjunto, destaco dos viñetas o frames porque demuestran el modo en que el manejo visual de la historia invita con propiedad al juego interpretativo. En un ángulo picado, la chica de cabello oscuro, a espaldas del lector, observa de rodillas una espada. Su espalda arqueada y la mano sobre las rodillas le dan una quietud ceremoniosa a uno de los signos de la guerra, sumado al hecho de haberse puesto uno de los cascos abandonados. El viento es el único que parece tener movimiento en la escena tras mecer la oscura cabellera de la chica. A su vez, un poco en contrapicado, la otra chica sonríe mientras parece jugar con algo que sostiene entre sus manos, pero tanto sus ojos como aquel objeto, posiblemente la espada, quedan fuera de campo. Su ambigua sonrisa trémula le otorga cierto sufrimiento a la escena. La soledad y lo irresoluble del conflicto ante la pendiente. 

    Considerando las palabras del título, único aspecto verbal del fanzine, los nombres propios como reflexiona Barthes a partir de Proust, tienden a ser figuras de la reminiscencia. Ese aspecto melancólico, emparentado con la punzada fotográfica, de peligro antes del total olvido, son reforzadas en la elección del título, posiblemente evocadoras de figuras mitológicas de la cultura nórdica y celta. Una genealogía tienta que Eira o Eir proviene de una diosa/valquiria nórdica de la obstetricia, la medicina y la curación, aspecto exclusivo en las mujeres de la Escandinavia antigua. En cuanto a Brandwen, su nombre puede evocar a Branwen, para algunos -erróneamente- diosa galesa del amor y la belleza, cuyo relato en el Mabinogion narra la historia de un matrimonio concertado para traer la paz entre dos naciones, pero con un resultado trágico debido tanto a su esposo como su hermano, quienes la maltratan de una u otra forma llevándola hacia la muerte. La etimología de la palabra brand, además, se relaciona con el fuego y la espada, también con el hierro candente para signar, lo que va dándole el sentido de marca.

    Eira & Brandwen, entonces, puede tener una presentación visual agradable, tranquila, pero sobre todo denuncia la resistencia y sufrimiento de las mujeres. La estética del píxel se vuelve hermosa cuando manifiesta la supervivencia, pese a la desventaja. Es una decisión gráfica minimalista enfrentada a la monstruosidad de las industrias culturales. Lucha con dignidad, aunque jamás logre abatirla, contra las portentosas elaboraciones que permiten experimentar mundos infinitos, la expansión ominosa de la convergencia actual. Momento en que las ficciones hace décadas van más allá de la autoría, con ramificaciones en cajas de cereal y juegos de mesa evolucionando hacia herramientas procedurales cuya expansión podría ir más allá del límite humano que logre recorrer la geografía digital de aquellos universos. Un presente en el que prolifera la sosa imperfección agradable de las imágenes generadas por inteligencia artificial.

    Se necesita total atención hacia aquellas creaciones artísticas aventuradas con humildad. Y es necesario atender, con ese mismo cuidado y precaución, evocando con parcialidad una vapuleada reflexión de Bruno Latour, la existencia frágil de un trabajo de este calibre.

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