
El manga Menu, creado por Blue Cat y publicado por Candy Studios, presenta las depredaciones de Venus, una alienígena que tiende a transformarse en una atractiva y tierna mujer adulta. Compuesta por cinco capítulos, el primer volumen ofrece historias cortas y conclusivas que, si bien tienen un carácter antológico, también contienen elementos narrativos que aportan al desarrollo de un entramado general que funciona como una historia que supera la individualidad de sus personajes.
Por su parte, Venus, la imperecedera heroína de esta historia, pone sobre la mesa la antropofagia gourmet, unifica los elementos estéticos que dan forma a los escenarios y personajes y, además, articula la fuerza narrativa de la obra.
Respecto a las temáticas, la obra propone varios tópicos que por sí mismos no resultan novedosos, pero que, en su combinatoria, configuran una obra atrayente. Para este caso, viajes intergalácticos, alienígenas encubiertos, antropofagia y gastronomía se conjugan para elaborar una buena premisa:
Venus, una forma de vida alienígena radicada en el planeta T-rra, tiene la misión de cazar y degustar seres vivos, incluida la especie dominante. Lo importante de esto, es la indiscriminada perspectiva de la protagonista que después de probar la carne humana, desarrolla un gusto obstinado, y, además, un sentido estético de la alimentación que la caracteriza como sibarita. Así, a través de los capítulos, se aprecia cómo da caza a humanos varones, para comer su carne, pero desde un sentido ritualista, con preparaciones provenientes de diversas culturas gastronómicas, como Gyozas, Tacos, Lasaña y Ramen.
Bajo esta premisa, se desenvuelve la historia en un escenario juvenil y multicultural, dando vida a un ecosistema vívido que a través de los capítulos, permite la interacción de personajes recurrentes como la misma Venus, su mascota Oppai y C-bot, además de otros personajes instantáneos o pasajeros que muchas veces resultan ser víctimas del caserío.
A su vez, cada segmento de la obra expone una cadena de acontecimientos lineales, apoyados en una narrativa fluida que, de forma recurrente, contextualiza los espacios utilizando planos generales; desarrolla la trama mediante diálogos, en su mayoría orgánicos, aportando información acotada; representa de forma explícita, no así impactante, la cacería humana, y; presenta preparaciones gastronómicas elaboradas con la mejor carne del planeta. Aun así, ninguno de estos elementos lograría un impacto estético sin la presencia de Venus y su seducción.
Siguiendo esta línea, el encanto en la mirada de Venus es la puerta de entrada a un personaje complejo, que demuestra habilidad con el idioma, razonamiento superior y manejo de la cultura del planeta T-rra. No obstante, desconoce la empatía frente a los códigos o expresiones humanas que denotan fragilidad en momentos de peligro y, sin tapujos, utiliza diversos recursos intelectuales, corporales e identitarios conjugados con la lógica de apareamiento humano, para atraen a sus presas que, obnubiladas por la belleza y aparente desprotección de la protagonista, no logran percibir el peligro real de la situación. Sobre esto mismo, es posible enunciar que en Menu no existe un cambio emocional en Venus, tampoco rehúye de su deseo de comer carne humana y, aun menos, desiste en su empresa. La empatía con la víctima, por lo tanto, queda a cargo de la valoración del lector frente a la narrativa, los diálogos y las expresiones dibujadas en los rostros de los personajes, que evocan expectativa de salvación, como si existiera la posibilidad de que Venus detenga su cacería humana optando por otra alimentación. Aun así, eludir la empatía por el sufrimiento de esta especie depredada, espejo de la humanidad, es más atractivo, sobre todo si se presume una falta de afecto y cuidado hacia las demás especies o ecosistemas del planeta, resultando más interesante, dejarse llevar por los expresivos ojos grandes, las mejillas ruborizadas y la pequeña boca de Venus, que sin duda constituyen las armas más letales con las que esta alienígena asegura su cena gourmet.

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